27 de mayo de 2017.-

Todas las glorias a ti, mi querida Gandharvika Mataji,

Aunque te extrañaré mucho, estoy muy feliz y orgulloso de ti por haber hecho tu vida exitosa ofreciéndola plenamente a los pies de loto de Srila Prabhupada. En nuestra primera reunión en el Govinda’s en San Diego al comienzo de los años 80, cuando tu eras apenas una devota nueva, expresaste tu deseo de viajar junto a nuestro grupo y ayudar de cualquier manera que pudieras. Te dije que en ese momento no sería práctico, pero sabía, al ver tus maravillosas cualidades, que un día me sentiría muy honrado ayudarte a participar plenamente en la misión de Srila Prabhupada. Poco después, de hecho, empezaste a ayudarme, y resultó que te convertiste en la columna vertebral administrativa de cada proyecto de prédica que llevamos adelante. Realmente puedo decir que debido a tu contribución que gran parte del crédito que tuvimos por el éxito a lo largo de los años, va para ti. Siempre has sido vibrante, entusiasta, obediente, dedicada, sabia, creativa y muy capaz. Como tal, a menudo se aplazaban muchas cosas hasta obtener su opinión. Además de ayudarme, también asumiste varias responsabilidades importantes por tu cuenta, y yo observaría con gran admiración cómo expertamente los llevaste a cabo, no sólo en términos de tu capacidad para organizar, sino – y lo que es más importante – tu manera de tratar amorosamente a todos los devotos.

Lo mismo puede decirse de tu cocina sin par. No sólo fuiste experta en crear deliciosos platos irresistibles de todas las nacionalidades, sino que tu estado de ánimo de querer servir y complacer a los devotos hizo que el acto de honrar el prasad en tu presencia fuera una experiencia completamente deliciosa.

Puedo hacer una larga lista de todos sus logros en tu servicio a Srila Prabhupada, pero si tuviera que escoger uno para escribir sobre lo que siento sobresale por encima de todo el resto y que, nuevamente refleja tu estado de ánimo amoroso, es esto:

personalmente nunca vi a una devota asumir tanta responsabilidad por el movimiento y a la vez ser una madre tan devota y afectuosa. Durante esta última década, no importa lo que algun momento había que hacer en el templo o para el templo, tu hijo, Shyam, siempre estaba primero. Ese era el deseo de Prabhupada por todas las madres en nuestro movimiento, y tu lo cumpliste perfectamente. Recuerdo numerosas ocasiones cuando necesitaba urgentemente tu ayuda con algo, y aunque comprendías la urgencia, me decías con calma, pero con firmeza, que tendría que esperar hasta que atendieras a las necesidades de Shyam. Sabía que bajo ciertas circunstancias podría negociar con usted, pero siempre que me decías que tenías que hacer algo por Shyama, sabía que no debía persistir. Y yo respetaba eso, especialmente cuando veía el vínculo dulce y amoroso que ustedes dos habían desarrollado. Confío también en que Shyama crecerá sintiéndose integrado y muy cómodo con nuestro movimiento, no habiéndose sentido rechazado debido al total compromiso, tanto tuyo como el de tu amoroso marido Mahahari prabhu con el mismo. Para mí ese es el más alto testamento de tu carácter, vida y servicio.

¿Qué otros logros maravillosos habría logrado si hubiera permanecido con nosotros nunca lo sabremos, pero podemos estar seguros de que la entrega y la excelencia que tu ya nos ha demostrado es más que suficiente para desbordar nuestros corazones con gratitud y entusiasmarnos a esforzarnos por Seguir en tus pasos gloriosos.

Su gracia Gandharvika Devi Dasi ki jaya!
Con todo mi amor y respeto,

Gunagrahi das Goswami

 

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