Ofrenda de Vyasa Puja a Srila Prabhupada 2016

09081606nama om visnu-padaya krsna-presthaya bhu-tale
srimate bhaktivedanta-svamin iti namine
namas te sarasvate deve gaura-vani-pracarine
nirvisesa-sunyavadi-pascatya-desa-tarine

Mi muy querido Srila Prabhupada:

Todas las glorias a Su Divina Gracia en este muy auspicioso día de su Vyasa Puja. Tuve la gran fortuna de entrar en contacto con los devotos en 1968. Inspirado por su entusiasmo y cordialidad, visité en templo en Búfalo, Nueva York, un domingo, unas pocas horas antes de la fiesta. Debido a mi apariencia, muy alejada de lo brahmínico, al principio fui invitado a ayudar en la cocina, y luego de dos minutos de instrucciones sobre el protocolo para cocinar para Krsna, me encontré en la línea de montaje armando samosas. Amo cocinar, pero lo que más recuerdo acerca de aquellos días, es cuán cálidos y bondadosos eran todos. Desde ese momento, elegí refugiarme en ISKCON, y estoy muy feliz de decir que por 47 años su movimiento ha satisfecho mi corazón por completo. Hay muchas razones para ello, pero la principal es el amor compartido entre los devotos.

Mientras escribía esta ofrenda, estaba leyendo en el libro de Su Santidad Sivarama Swami, Krsna Sangati, la siguiente descripción sobre la desesperación de los cervatillos debido a la intensa separación de Krsna, luego de la partida del Señor, de Vrindavana a Mathura.

Los cervatillos, antes alegres, distraídos sin notar que el suave césped había perdido su sabor, miraban con nostalgia hacia Mathura. En su tristeza, ellos simplemente escuchaban el sonido de la flauta de Krsna.  Y si ese eco fuera a abandonar alguna vez el valle de sus oídos, ¿cómo podrían estas tímidas criaturas seguir viviendo? Sólo podrían vivir escuchando a Krsna, como lo hacían las gopis, que habían sostenido Vrindavana con su amor, como lo hacían las abejas, los pájaros y el escaso follaje, todos los cuales habían abandonado sus deberes debido al trauma por la ausencia de Krsna. Y debían vivir, pues si un diminuto insecto, una insignificante hoja de pasto, o alguno de los asociados de Krsna murieran, Krsna perecería inmediatamente con su corazón roto.

Cuán placentero es leer acerca del amor divino de Krsna por Sus devotos, y lo mucho que Él se preocupa por ellos. Y cuán igualmente placentero es para nosotros meditar en ése mismo amor que Él infundió en usted, y el cual usted derramó sobre nosotros por medio de sus tratos personales, su compasión, intimidad, preocupación por nuestro bienestar y su enorme sacrificio personal. Usted nos mostró claramente, tal como hizo el Señor en Sus pasatiempos, que Sus devotos eran más queridos para usted que su propia vida.

ISKCON ahora tiene 50 años, y aunque usted dejó este planeta luego de estar con nosotros sólo por 12 años, el legado de amor, tan dulce y estimulante, que usted nos inculcó se ha transferido de generación en generación por más de 40 años.

Vemos como su ISKCON no sólo resistió el paso del tiempo, sino que está pleno de logros maravillosos que seguramente continuarán impulsándonos hacia el futuro con una grandiosa fuerza trascendental. Estoy tan feliz de haber visitado tantos yatras en los que ISKCON se está expandiendo a un ritmo que evoca los días en que usted estaba con nosotros en persona. Aunque es impresionante ver todos los hermosos edificios que se están levantando y proyectos que se han comenzado, lo que verdaderamente me ha sobrecogido más que cualquier otra cosa, es cuántas almas de corazón puro están atrayendo sus discípulos y seguidores incondicionales. En cada lugar al que he ido, he encontrado santos, jóvenes y ancianos, decorados con una cualidad vaishnava tras otra. Su naturaleza es tal, que me hace sentir como si los hubiera conocido y amado desde siempre. Son cálidos, humildes, sinceros, alegres y entusiastas, y reflejan su modalidad de tal manera que uno no puede sino desear asociarse con estos devotos una y otra vez.

En su Upadesamrta, usted dice que este movimiento fue comenzado para facilitar los intercambios amorosos entre los devotos. Ese amor es lo que todos verdaderamente desean, y cuando los buscadores sinceros se encuentran en una atmósfera impregnada del mismo, se vuelven codiciosos, y vuelven una y otra vez en busca de más. Ese es el ISKCON por el que usted dio todo y con el cual nos refugió. Es un don de por vida, el mundo espiritual en la tierra, y la única esperanza para las almas solitarias, alienadas,
desafortunadas, de esta oscura era. Usted lo concedió a todos, y continúa haciéndolo, al tiempo que su potencia trascendental fluye como un río de néctar que, tal como se predijo, continuará elevándose e inundando cada pueblo y aldea de este mundo.

A pesar de toda la inspiración que usted me otorgó por medio de sus devotos de corazón puro, por mucho tiempo he sido consciente de mi poca disposición a seguir sus pasos con entusiasmo.

Por eso le ruego, Srila Prabhupada, que por favor continúe proyectando su mirada misericordiosa sobre mí, para que en alguna vida, este aspirante a bhakta pueda aprovechar apropiadamente su cofre de buena fortuna. Hasta entonces, continuaré orando para verme libre de la envidia, la lujuria y el letargo que han bloqueado mi sendero. En ese día glorioso, sabré verdaderamente lo que significa haberme unido a su movimiento para la conciencia de Krsna.

Su agradecido sirviente,

Gunagrahi das.