Govardhan-dhari

giridhari-1Se dice en el Bhagavatam que “Las conversaciones acerca de los pasatiempos y actividades de la Suprema Personalidad de Dios en compañía de devotos puros son muy placenteras y satisfactorias para el oído y el corazón.” 3.25.25. Por favor tómense el tiempo de absorberse en la siguiente narración de Sivaram Swami del Nava Vraja Mahima y disfruten cuan maravillosos son Krsna y Sus devotos. Seguramente derretirá sus corazones.

Todo esta bien aquí en Vrndavana. ¡Por favor vengan!

Gunagrahi Das

Krsna Convence a los Gopas de Que Puede Levantar la Colina de Govardhana

Indra estaba furioso porque los Vraja-vasis habían dejado de ofrecer el sacrificio
destinado a él y en su lugar se lo ofrecieron a la Colina de Govardhana. Por ello envió las lluvias de la destrucción para castigarlos. Fue en Paitha que Krsna consultó con Sus amigos pastorcitos sobre qué hacer. La lluvia caía en columnas sólidas, inundando los pastizales alrededor de la colina de Govardhana.. Debajo de un amplio árbol kadamba, Krsna,con el agua hasta las rodillas y tiritando de frío, sostuvo la mano de Sridama mientras se dirigía a Sus amigos de la siguiente manera:

“¡Oh, amigos! Subala, Madhumangala, y Subhadra! El iracundo Rey Indra está determinado a destruír a los Vraja-vasis.” Mientras Krsna hablaba, un árbol cercano, se derrumbó por el viento, y se estrelló contra el suelo, dramatizando la declaración de Gopala. Asustado por árbol derrumbado y la lluvia torrencial, el pequeño Visala se envolvió con el brazo izquierdo de Krsna y hundó su rostro en el pecho de Krsna.

Con una ligera sonrisa, un pastor mayor dijo: “¡Kanai! Fue Tu sugerencia que nuestro pueblo ignorara al rey del cielo. Ahora es Tu deber protegerlos.” “¿Protegerlos?, exclamó otro muchacho mayor, Gobhatta. “¿Cómo podría nuestro amigo, suave y tierno como la mantequilla, proteger a los Vraja-vasis de este diluvio?” Krsna respondió, mientras abrazaba gentilmente a Visala para confortarlo: “¡Amigo! Tengo un plan.” Mientras los relámpagos se encendían sobre Giriraja y los vientos con la fuerza de una tempestad soplaran más fuerte aún, como si estuvieran desafiando a Hari. El viento era fuerte y llevaba consigo a la lluvia, las hojas y escombros que volaban por el aire. El suave resplandor de Krsna envolvía a Sus afligidos amigos, siendo éstos golpeados por las fuertes lluvias, mientras Su voz reconfortante continuaba: “La mejor protección de una tormenta es un paraguas. Por lo tanto, Me propongo a proteger a los Vraja-vasis.”

“¡Dándoles paraguas!”, exclamó Subala. “Va a hacer falta algo más que paraguas
para protegernos de este corriente”, agregó Vijaya. “Tal vez deberías darles botes”, dijo otro gopa, empapado por la lluvia. Krsna aceptó el sarcasmo de Sus amigos con una sonrisa beneficiosa y, con una pluma de pavo real empapada colgando de Su turbante, replicó: “Hay un paraguas que también nos servirá de bote para atravesar este gran peligro”. Elevando la voz por encima de los truenos rugientes, Hari agregó: “Luego de la
ceremonia Annakuta, la colina de Govardhana nos aseguró Su protección. Por lo tanto,
Él será nuestro paraguas y nuestro bote”. Los pastorcillos se lanzaron miradas
incrédulas unos a otros. “Y, quién va a levantar Tu gigantesco paraguas?”,preguntaron
al unísono. La lluvia, truenos y relámpagosse amainaron para dar a todos una mejor oportunidad de escuchar el voto de Krsna: “¡Yo lo haré! Yo levantaré a Giriraja y le daré refugio a nuestro pueblo y animales”.

Ninguno de los muchachos tomó en serio a su parlanchín amigo. Uno por uno, simplemente se burlaron de él. “Oh, buena broma!”, contestó Sridama. “Yo
tengo que llevar Tu canaste del almuerzo porque es demasiado pesada para Tí”. “¿Y Tú vas a levantar una montaña?” terminó Vijaya. Subala lo amonestó: “¡Amigo! No es momento para bromas. Escuchemos una propuesta práctica”. Pero Krsna simpemente levantó Sus encantadoras cejas y sonrió.

Todavía agarrado del brazo de Krsna, Visala miró hacia arriba a su amigo y gritó: “¡Kanai! No puedo dejarte que hagas nada peligroso.” Devaprastha agregó: “Vamos a buscar a Baladeva, Él resolverá este problema. Él es el mayor.” Pero Krsna simplemente caminó hacia la Colina de Govardhana y continuó: “Ahora, empoderado por el amor de Mis amigos, yo podría levantar los tres mundos, qué decir de una colina”.

“¡Imposible!”, dijeron los muchachos mayores. “Es demasiado peligroso”, agregaron
los pastorcillos más jóvenes. “Incluso si fuera posible”, aseveró Stokakrsna, “¡Yo nunca te lo permitiría!”. Pero Krsna simplemente continuó sonriendo, mientras la lluvia goteaba
de Su turbante y hacia Su rostro. Los pastorcillos, conociendo bien la naturaleza obstinada de Krsna, intercambiaron miradas inquietas. Luego, un muchacho mayor habló en voz alta: “Kanai, no tomes bocados más grandes de los que puedes masticar. Puede que hayas matado a algunos demonios, pero levantar la Colina de Govardhana es algo muy distinto. Si fallaras, ciertamente que Te hundirías en una fosa de vergüenza”. “Está más allá de Tus capacidades”, gritó un gopa. “Estás soñando”, dijo otro.

Stokakrsna comenzó a pensar que Krsna quizás sería capaz de hacerlo. ¿No había ya realizado milagros? Pero si Krsna fuera a repentinamente levantar la Colina de Govardhana sin advertencia, algunos de los niños podrían morir del shock, abrumados de ansiedad por la seguridad de Krsna. Así que, para asegurarle a los muchachos la fuerza de Krsna, Stokakrsna pensó en ponerlo a prueba. Stokakrsna dijo: “¡Sé razonable, Kanai! Una contienda de punceadas Te deja agotado. ¿Cómo podrías levantar una colina?”

Justo cuando Krsna estaba a punto de contestar, Madhumangala, envuelto de pies a cabeza en su cadara, dió un paso adelante y dijo: “¡Amigo! Aunque estas en lo cierto sobre el excesivo auto-estima de Krsna, por qué me subestimas?” Sorprendido, Stokakrsna se volvió hacia Madhu mientras éste anunciaba: “Krsna puede que sea un debilucho, y Su caprichoso apetito puede que sea la causa de Su fragilidad, pero yo estoy repleto de poder místico, y lo puedo empoderar a Él para que haga lo imposible.”

BLOG 2Madhu hundió sus pulgares en su cinturón y dió vueltas sobre sus talones, y los Gopas rieron histéricamente. Cuando su risa cesó, Stokakrsna desafió a ambos, Krsna y Su amigo: “¡Hermano! Pongamos a prueba Tu fuerza – y el poder místico de Madhu”.
Señalando al árbol que daba refugio a los muchachos, Stokakrsna dijo: “Primero, permítenos verte retorcer el tronco de éste árbol kadamba, como escurriendo una pieza de ropa. Cuando hayas hecho eso, entonces podremos creer que Tú puedes levantar la Colina de Govardhana.” En medio de los aplausos, Sridama dió un paso adelante y anunció:”¡Stokakrsna! Incluso yo puedo retorcer esa diminuta rama. Que Gopala no sólo retuerza el tronco de este árbol, sino que también ate sus ramas juntas en un nudo. Luego de esto yo mismo daré mi consentimiento para una hazaña mayor”.

Stokakrsna miró a su amigo. ¿Existía algo que Krsna no pudiera hacer? Tales hazañas difícilmente serían un desafío para Él. Sin embargo, eran verdaderas y a la altura de los pasatiempos de Krsna. Stokakrsna levantó sus cejas como diciendo: “¡Kanai! Haz lo necesario.” Y Krsna hizo justo eso. Tan fácil como si Madre Yasoda podría retorcer la bara para batir un pote de mantequilla, Él retorció el tronco del árbol entre las palmas de Sus manos, y luego, para asombro de Sus amigos, juntó las ramas del árbol en dos enormes manojos de ramas, y las ató en un nudo mientras los gopas plaudían y Lo vitoreaban.

El Amor y el asombro son inseparables. Entre más grande es el amor, mayor es el sentido de maravilla. Y para aquellos que aman a Krsna, ése creciente sentido de maravilla provoca que lo imosible, lo sobrerhumano, parezca meramente maravilloso. Así, las proezas humanamente imposibes que realizaba Krsna, en lugar de distanciarlo de Sus amigos por un temor reverencial, simplemente Lo hizo mucha más cercano a todos ellos. Atar las ramas de un árbol formando enorme nudo, o levantar la Colina de Govardhana,
son hechos que están más allá de la capacidad de imaginación de grandes mortales, qué decir de niños pequeños. Pero los Vraja-vasis amaban tanto a Krsna que aceptaban los actos sobrehumanos de Krsna como meros actos asombrosos. Ellos no podían pensar que Él fuera sobrehumano. Simplemente pensaban: “¡Qué maravilloso es nuestro niño Krsna!” Y con cada acto maravilloso que Krsna realizaba, el Amor de los Vraja-vasis por Él se incrementaba más y más. Ellos nunca consideraban a Hari como más que un pastorcito de vacas, uno de ellos, un aldeano y familiar, el caprichoso hijo de Madre Yasoda.

Habiendo satisfecho a Sus amigs con Su destreza y habiéndose asegurado sus permisos, Krsna se apresuró y corrió hacia la Colina de Govardhana. Los pastorcillos siguieron los pasos de Krsna, entrando en la oscuridad y la lluvia copiosa, totalmente convencidos de que una vez más, Él haría algo verdaderamente maravilloso.